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La Memoria

Artes del Lenguaje en Español, 7mo: La Memoria
Posted on 06/16/2015
ButterflyEscrito por: Maddie Mildwoff

Todos tenemos miedo de algo. Algunas personas tienen miedo de las arañas, la oscuridad, tal vez los payasos. Pero mi temor fue de algo diferente. La gente piensa que es un poco ridículo, pero realmente tengo una buen razón. Cuando era más pequeña, mi clase preescolar fue de paseo. Fuimos a un parque grande con mucho hierba tan verde que parecía falsa. Fue un día muy caliente y soleado. Fuimos a un jardín pequeño encerrado con muchas flores coloridas. Habían tulipanes de casi todos los colores, mis favoritos fueron los rosados. Me senté junto a las flores rosadas casi todo el día. Todos los otros niños estaban jugando en los columpios y el juego de barras pero me negué a moverme. Después de mucho tiempo yo vi algo en la flor moviéndose muy rápidamente. Fue maravilloso, de color anaranjado y negro. Yo pensé que fue la mejor mariposa en todo el mundo, me dejó boquiabierta de asombro. La mariposa empezó a volar en el mismo momento que el viento llegó. Me parecía tan bonita cuando estaba volando, moviéndose más y más cerca, después de un momento la perdí de vista.

Sentí algo en mi boca que estaba aleteando muy rápidamente. Estaba caminando en mi lengua con pies pequeños. Estaba batiendo sus alas chocando con el techo de mi boca. Yo grité y traté de escupirla pero fue demasiado difícil. Mis maestras corrieron a mi lado, confundidas. No entendían porque estaba llorando y gritando con tanto temor. Yo continué gritando. Finalmente, la mariposa voló afuera de mi boca a una otra flor rosada. Yo me caí al piso, jadeando. Tomé un poco de tiempo a relajarme, pero después de esta situación no podía ver a las mariposas de la misma manera.

En el segundo grado, los estudiantes necesitaban cuidar a una mariposa. Toda estaba bien hasta que la oruga salió de su capullo como una mariposa fea y asqueroso. Todos los otros estudiantes estaban tan emocionados que ahora tenían una mariposa, pero yo estaba tan decepcionada que mi oruga agradable había desaparecido. No quería cuidar a la mariposa más. Me negué a cuidarla y dejé que mi maestra hiciera todo el trabajo. Casi fallé esta clase pero fue el segundo grado y dan notas en pegatinas.

Fui invitada a ir al Museo de Ciencias con mi amiga y su familia. Estaba emocionada de ir al espectáculo del relámpago, pero mi amiga tenía miedo del sonido. Al final de la visita, sus padres nos dijeron que tenían una gran sorpresa. Nosotros abrimos una puerta que conducía a un gran cuarto lleno de mariposas grandes. Me quedé horrorizada; mi amiga chilló con deleite. Habían mariposas en todas direcciones, como un océano vicioso. Volaron hacia mí, yo corrí y me encogí en la esquina del cuarto.

He superado mi miedo de las mariposas pero todavía no me gustan y las evito siempre que sea posible. Los miedos son relativos; algunas personas tienen miedos que nadie entiende, pero ellos no saben la historia completa. Todos tenemos diferentes opiniones sobre experiencias distintas y no puedes juzgar a personas sólo porque ellos ven a cosas de una manera diferente que tú. A fin de cuentas, nuestras ideas y pensamientos distintos son lo que nos separan del resto del mundo.